martes, 29 de julio de 2014
A la medida de mi ansia, sobre Rosa, de La Lá
La Lá
Rosa
Independiente, 2014
Alguna vez Simon Frith escribió que la evolución del micrófono había hecho posible un nuevo tipo de canción melódica, una en donde se podía destacar la voz baja de los cantantes. De aquello se podía inferir también que gracias al micrófono empezaba a ponerse en escena la intimidad: los susurros y demás manifestaciones vocales sutiles, de pronto empezaban a crear un nuevo tipo de cantante. De ese momento inicial al complejo universo de la canción popular actual hay una larga historia, bifurcada infinitamente. Pensemos un poco en ello para ubicar a Giovanna Núñez justamente como una representante de esa forma de canción popular que es una exposición de los sentimientos. Una apertura de lo privado, a viva voz.
“Rosa”, es su álbum debut. Publicado de manera independiente, recoge canciones que integran el repertorio esencial de los conciertos de Giovanna, algunas de estas canciones incluso aparecieron en un demo EP hace algunos años, en versiones exploratorias, juguetonas, pero donde ya estaba claro el universo de La Lá, nombre bajo el cual Giovanna se presenta.
¿Y en qué consiste ese universo? Se trata de una suma de experiencias personales: la familia, la maternidad, el desamor, la pasión, la fe, es una bitácora de momentos de Giovanna. Y uno se siente casi como un espía, casi como si uno la mirara por la ventana de su casa, cantar para ella sola. Pero hay momentos en los que La Lá deja de ser esa mujer que canta en la ducha o mientras pica la cebolla. De pronto se transforma en una diva con una luz que la ilumina en un teatro, con su dulce voz y canciones desgarradas, conquistando todos los corazones, e ingresando e invadiendo nuestro propio mundo privado. Por momentos se convierte en toda una Chavelita Vargas.
¿Cómo no sentirse abrazado y emocionado al escuchar “Mamífera”? ¿Quedarse atónito con el misticismo de “Jesus”, y esos sonidos vocales que parecen invocar a Santa Rosa de Lima en éxtasis, escribiendo sus mercedes?
Y por otro lado está el universo de referencias musicales. Sin duda la bossa nova constituye la médula de su sonido, pero también el bolero, el folclore y el vals criollo. Giovanna tiene todos los ingredientes para ser comparada con Chabuca Granda o Alicia Maguiña, aunque la diferencia evidente es que Chabuca y Alicia provienen propiamente del mundo criollo y de ahí se desplazan hacia los ritmos internacionales, como la bossa nova, cuya fusión produjo un sonido muy singular vinculado a una revaloración también de lo afroperuano: se trataba de ese criollismo moderno, posible gracias a la aparición en escena de Carlos Hayre y Félix Casaverde, que introdujeron armonías del jazz en el vals criollo. Es en ese horizonte en el que también se encuentra Susana Baca. Giovanna más bien empieza en el pop, en la balada, en la bossa nova y de ahí ha tenido un hallazgo fascinante en una canción llamada “Selva Negra”, un vals criollo perfecto, que hace de su austeridad el soporte para que la voz de Giovanna se luzca entre esos silencios que te ponen contra la pared. Y en el logro tiene mucho que ver la participación de José Pablo Menajovsky, el notable guitarrista que acompaña a La Lá en cada presentación y que es el encargado de hacer sonar las cuerdas en dicho tema y a lo largo del disco.
“Selva Negra” es un arco que conecta mundos musicales con tanta naturalidad que uno siente que Giovanna está frente a algo complejo, que puede seguir desarrollando aun más en el futuro.
La Lá es una de las tantas voces femeninas que en los últimos años han tomado por asalto la escena independiente de Lima. Cantautoras que están haciendo revolución y media con la canción de autor, ese formato que parece muy popular pero que en realidad en nuestro medio no lo es tanto. Alguna vez un amigo me decía, a nuestra escena musical le falta un himno. Algo de razón tenía. Nuestros crooners se han vuelto muy discretos. Pero ahora que escucho a La Lá, me da por volver a poner también el disco de Zulu, de El Polen, pensar en algunas canciones de Andrés Soto, y en Chabuca Granda y Alicia Maguiña, pensar en los Talleres de la Canción Popular, en algunas buenas versiones de Tiempo Nuevo, me da por pensar en cómo sería escribir una historia de la canción popular en el Perú y en cuáles serían sus principales hitos. (Luis Alvarado)
Escucha el disco aquí: http://lala.bandcamp.com/
sábado, 26 de julio de 2014
Las sombras pueden bailar, sobre Nothern Line, de Koxxantes
Koxxantes
Nothern Line
Chip Musik, 2014
Hay música electrónica que parece salida de una
alcantarilla. Sonidos para los que el rótulo de underground resulta más propio.
Ruidos y ritmos frenéticos, zumbidos que parecen provenir del eco profundo de
un pozo.
Lima ha dado a conocer una discreta pero bastante bien
cohesionada generación de músicos electrónicos que aman esos oscuros sonidos.
Solitarios escultores de frecuencias que han retratado bien esa opacidad y
grisáceo humor, que ha sido siempre el lado b de la cultura discotequera, el
lado menos amable, más tóxico, poco sociable y quizá por ello más estimulante de
nuestra escena electrónica.
De todos ellos destaca la figura de Johnny Collantes,
conocido como Kollantes, y ahora como Koxxantes. Johnny dio a conocer su
trabajo hacia mediados de los 90s, desarrollando un estilo que heredaba esas
atmósferas siniestras del sonido post industrial, de raíz británica, con el
jungle y el d’n’b, es decir ritmos cortados y frenéticos. De hecho Johnny fue un
pionero en Lima de ese estilo que internacionalmente artistas como Muslimgauze,
Techno Animal, Autechre y Aphex Twin dieron a conocer. Johnny incluso
fusionaría la electrónica más oscura y dura con los ritmos afroperuanos,
redescubriendo un lado más ritual, más de trance, dentro de una tradición de
fusión que ha privilegiado el aspecto festivo.
Convertido en figura de culto, y radicado por muchos años en
Londres, ha sido esta ciudad la que ha inspirado su nuevo ep “Nothern Line”.
Lanzado hace solo un mes por la net label local Chip Musik. “Nothern Line” hace
referencia al metro londinense, esa extensa línea negra que se bifurca y
sobresale en los mapas. Como los aeropuertos o los supermercados, las líneas de
metro son también esa clase de lugar que se ha dado en llamar como “no
lugares”, o lugares de tránsito. Y que sin duda constituyen no sólo la fuente
para mucha literatura de ciencia ficción sino también para mucha de la estética
de la música electrónica.
“Nothern Line” no tiene títulos, sólo una enumeración. Y
diría que su carátula parece sacada de un álbum de principios de los 90s. Y sin
duda, suena a un álbum de los 90s, de no ser porque luego del dubstep estos
sonidos oscuros han cobrado vigencia y actualidad. A estas alturas ya no queda
claro a qué tiempo pertenece el sonido de Nothern Line, pero al escucharlo uno
no deja de sentirse fascinado por esa capacidad de Johnny de hacer que su
música refleje la toxicidad de la urbe, y hacer con eso una obra de arte.
Johnny Collantes ha retornado a Lima hace ya dos años, no ha
hecho ninguna presentación que sepa, se lo ve poco, aunque me dicen que sigue
viviendo donde siempre en su casa de Surco, donde seguro sigue componiendo y
trabajando. Hace un mes publicó “Ashes southeast”, un ep de similares características,
y que en realidad junto con “Nothern Line” conforman en bloque el retorno de
Johnny. Son buenos tiempos para la electrónica nacional, con Johnny de regreso,
hay sombras para rato. (Luis Alvarado)
Escuchar aquí:
sábado, 25 de enero de 2014
Preservar la frecuencia, entrevista con Musikautomatika
Pioneros de la experimentación electrónica en
Venezuela, Musikautomatika es uno de los secretos mejor guardados de la
experimentación sonora en Latinoamérica. Formados a fines de los 70s por Luis
Levin, Alvise Sacchi y Stefano Gramitto y con la complicidad de Mirella López y
Gabriela Gamboa. Dejaron cuatro álbumes (Musikautomatika-1983, Boston Tape-1987,
Kuba-1987 y Frecuencias en peligro de extinción-1993), hoy buscados por
collectors de todo el mundo. Improvisación libre y música electrónica cósmica
puede definir las sendas de este colectivo de viajeros sónicos. Actualmente repartidos alrededor del mundo, logramos ubicar a sus integrantes para
hacerles la siguiente entrevista.
1.-Quiero saber respecto al momento en el que aparece
Musikautomatika, cual era la experiencia previa de los integrantes? ¿Qué
ocurría en Venezuela en 1978 y qué relación tienen con la música venezolana,
tanto la que puede tener que ver con la música académica electroacústica, como
la que puede tener que ver con la cultura rock (rock progresivo y experimental
en particular)
En 1978 el rock nacional era todavía un género
que luchaba para obtener espacio en medio de un ambiente musical dominado por
la salsa, el pop extranjero y el jazz, la música académica también luchaba por
espacio y difusión. Todo lo que era progresivo y experimental tenía que luchar
mucho más para conseguir una audiencia .Musikautomatika estaba más allá de
todas estas tendencias, por su carácter surrealista, buscaba encontrarse más
con el aspecto subconsciente del espectador que con la parte consciente. No era
apreciada por su contraparte académica de música contemporánea.
Gramitto venía de experiencias de rock
progresivo con algunas incursiones al free jazz, el encuentro con Levin en
algunas sesiones de rock dio luego pie a algunas intensas experiencias de
investigación sonora, básicamente de guitarra de 12 cuerdas y flautas
procesadas de una manera básica pues en ese entonces no había sino
distorsionadores y wawas ,y algunos osciladores electrónicos que en ese momento
eran tan solo equipos de medición y parte de un laboratorio de física, esta
investigación se realizaba en el ambiente de grabación con audífonos,
utilizando la posibilidad de producir eco monitoreando a través de los
cabezales de reproducción y reintroduciendo la señal en grabación, así que el
eco tenía siempre el mismo tempo. Eran los inicios de los 70, en Latino América
no había realmente mucha posibilidad de conseguir mucho a nivel de electrónica.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Dos miradas a la improvisación en Lima, Montibus Communitas y Rapa Nui
Montibus Communitas
Hacia Aquellos Bosques de Inmensidad
Trouble in Mind Records
2013
Han sido llamativos los logros que han alcanzado los Montibus Communitas como también ha sido preocupante la indiferencia que han generado en el periodismo musical local. Preocupante pues tener dos LPs en vinilo, en menos de un año, no es poca cosa y menos aún ingresar con una propuesta tan audaz al circuito independiente internacional, y encima a través de un sello como Trouble In Mind Records, de USA.
Montibus Communitas es algo así como un momento en la vida de ciertos individuos que de pronto alcanza un esplendor, y ya. Lo demás es historia, cada quien vuelve a lo suyo y queda un archivo inmenso de grabaciones con las que algo se tiene que hacer. MC empezó a gestarse hace dos años en Pueblo Libre, en la casa de Brayan Buckt, integrante del grupo de stoner drone psicodélico Ayahuasca Dark Trip. Allí se empezaron a reunir músicos como Anna Cuadra, Pedro Fukuda y Sergio Zanabria, y se irían ircorporando Giancarlo Rebagliatti, Carlos Vidal, Paul Saavedra, y muchos más, todo en medio de un ambiente bohemio de música libre y un pequeño estudio montado por el dueño de casa. Y desde el primer momento hicieron click. No tardarían en llegar a los conciertos del underground experimental limeño.
Lo de Montibus puede definirse como Libre Folk Psicodélico, en el sentido de una música espontánea que puede tener relación con la improvisación libre y los jams, así como el folk vanguardista de artistas como Ya Ho Ya 13, Deuter o El Polen, esto en buena medida a la presencia sutil de la guitarra eléctrica de Brayan (de clara raíz kraut), dejando más bien espacio para la instrumentación acústica (el violín de Anna Cuadra y las percusiones de metales diversos de Pedro Fukuda), aunque todo claramente sumergido en una buena cantidad de reverb. Pero al margen de las virtudes individuales es la suma lo que hace la magia, la capacidad de recrear con la música una suerte de universo idílico. Al escuchar a MC parece que estuviéramos en el campo, viendo a unos hippies tocar al pie de una colina, una música secreta que parece conectarlos con alguna fuerza universal.
Quizá mucho influye que el espacio de grabación se haya tratado de la sala de una casa, con las limitaciones de volumen que eso implica, de ahí que la exploración en sonidos sutiles, pasajes melódicos y construcciones a base de simples como perfectas interacciones de guitarra acústica y flautas sean las que más abunden y claro el violín como una presencia hipnótica que aparece y desaparece como una alucinación. (En vivo, MC, ha tenido una mayor presencia de sonido guitarrero, delays y sintes, sin dejar lo demás).
“Hacia Aquellos Bosques de Inmensidad” es sin duda uno de los trabajos más notables que un artista peruano ha publicado en el 2013. Y es un documento de un momento indescriptible en la vida de cuatro músicos (quienes participan de este álbum) con una trayectoria importante, jóvenes como Brayan Buckt, encargado además de la grabación del álbum y quien prepara su debut solista más orientado a la canción acústica, y Sergio Zanabria que ya ha dado a conocer sus virtudes en diversas bandas de psicodelia, así como los ya experimentados Pedro Fukuda (uno de los músicos de improvisación más notables de la escena de Lima y actualmente en Paraíso Flotante) y la versátil Anna Cuadra, cuyo violín también ha dado momentos intensos al lado de otro notable trío de improvisación de Lima: Tribial, junto a Marco Mazzini y el legendario Miguel Flores.
Sin duda con este álbum MC se abre como un mandala para conectar muchas tradiciones. Conecta con cierto legado de nuestra psicodelia y reivindica la improvisación libre, pero también traza una coordenada de lo que podemos llamar una discreta pero cada vez más visible escena sudamericana de Libre Folk Psicodélico con artistas como Un Festin Sagital (Chile) o Pan del Indio u Omasin (Argentina) que esperemos tienda mayores puentes con la creciente escena de improvisación libre, de los que países como Colombia y México andan dando exponentes notables.
(Luis Alvarado)
Escuchar aquí: http://montibuscommunitas.bandcamp.com/album/hacia-aquellos-bosques-de-inmensidad
Rapa Nui
Lucha Troglodita
Attenuation Circuit
2013
Si al hablar de Montibus Communitas señalaba la imagen de
una salida al campo, una especie de proyección apolínea del sonido, el caso de
Rapa Nui, es más bien todo lo contrario, es la efectivización sonora de lo
dionisíaco, de ese sobrecalentamiento que a veces sólo el free jazz puede
reflejar.
La primera referencia de Rapa Nui, apareció en enero del
2013, en una conformación que integra a Israel Tenor (Batería), Ale Borea (Djembe
y Bongos) y Arturo Quispe (Saxofón Alto y controlador Midi). El arrebatado
sonido del trío se reparte en tres tracks donde no parece haber espacio para la
calma, aunque sí para el calentamiento, la creación de momentos que nos preparan
para las embestidas de saxofón y percusiones o para el descanso luego de la
explosión y hay que decir que estos últimos resultan los momentos más
inspirados de este álbum, donde los bongos y los sonidos electrónicos, y
drones, hacen su aparición para volar hacia el mundo de la psicodelia.
Y es que justamente Rapa Nui parece explorar esos mundos
difusos que claramente artistas como Sun Ra o los Jooklo Duo, en la actualidad,
han sintetizado, una suerte de Free Jazz Cosmico donde el trance y la desmesura
caminan de la mano, en este caso, de una genealogía del hombre y sus antepasados (y del jazz), graficada en
los títulos: del astrolopitecus africanus al homo sapiens. De todos los temas, “Homo
Sapiens”, con el que finaliza el disco, tiene la capacidad de crear un ambiente
cuasi malévolo, siniestro, de electrónica freejazzera.
Rapa Nui se ha convertido rápidamente en una referencia
importante dentro del under experimental y hay que destacar el trabajo
persistente de Arturo Quispe (quien también milita en el grupo de rock progresivo
Cholo Visceral y el colectivo experimental Improdisonancia Atonal), sin duda
uno de los músicos jóvenes peruanos más prolíficos durante el 2013. Rapa Nui es
también una llamada de atención de la carencia y la flacura que los circuitos
de jazz tienen en Lima respecto a propuestas contemporáneas y la apertura para
jams entre músicos de diversas generaciones.
Esperemos que la salida de Lucha Troglodita, como los demás albums
de Rapa Nui sean signo de un refortalecimiento, ya no voy a decir de los
circuitos de jazz pero sí de un circuito de improvisación, pues artistas como
Montibus Communitas o Rapa Nui, demuestran que están pasando cosas realmente
importantes en ese terreno. Que el no saber qué pasará no sea más signo de
incertidumbre, sino más bien, en términos de una buena impro, en signo de
vértigo y éxtasis ante lo nuevo, ese tiene que ser el espíritu. (Luis Alvarado)
jueves, 6 de junio de 2013
Entrevista con Jimmy López
El joven compositor peruano Jimmy López acaba de estrenar con éxito su obra Perú Negro, con la Orquesta Sinfónica de Fort Worth, en Texas. Aquí nos responde unas preguntas.
1. ¿A qué te dedicas actualmente en Estados Unidos?
Hace un año exactamente completé mis estudio de doctorado en la Universidad de Berkeley en California y actualmente soy un compositor freelance, de manera que me dedico exclusivamente a componer en base a encargos. En este momento estoy trabajando en un proyecto grande; se trata de una ópera para la Lyric Opera de Chicago la cual está programada para estrenarse en diciembre del 2015. La ópera está basada en la novela “Bel Canto” de la autora estadounidense Ann Patchett. La novela, a pesar de ser ficticia, guarda muchos paralelos con la crisis de rehenes que tuvo lugar en Lima entre 1996 y 1997 en la residencia del embajador del Japón. Hay muchos personajes que no existieron en la vida real por lo que no se trata de una ópera histórica, pero sí se explora mucho el aspecto psicológico, sobre todo en lo que respecta a la forma cómo los rehenes y sus captores convivieron durante el largo período de cautiverio.
2. ¿Quiénes han sido tus maestros, en Lima y en el exterior, cual fue tu formación, vienes de una familia de músicos?
Mi padre es arquitecto, mi madre profesora de educación inicial y mi hermana es bióloga, de manera que aún todos se preguntan de dónde salió el talento musical. Mi gran maestro y mentor ha sido Enrique Iturriaga. Aún recuerdo con mucho cariño las clases que tomaba en su casa de Miraflores allá por el año 97. Enrique me recibía todos los lunes a las 2pm y algunas veces sus clases se prolongaban hasta las 8 ó 10 de la noche. Él me proporcionó una base muy sólida en armonía y contrapunto, y más adelante, cuando ingresé al conservatorio, me enseñó composición. En Lima también tomé clases particulares con José Carlos Campos y él siempre insistía en que, para que un compositor pudiese ser considerado como artista, éste debía saber no sólo acerca de su propio oficio sino también de pintura, escultura, cine, literatura, etc. Fue él también quien insistió mucho en que me fuera a estudiar en el extranjero. En Finlandia tuve la suerte de estudiar con Veli-Matti Puumala, quien entonces era muy joven y luego con Eero Hämeenniemi, un compositor de gran aliento, cuya fascinación por la India y su cultura me abrió muchos horizontes. Más adelante, en California, estudié con Edmund Campion, un compositor especializado en música electroacústica a quien le tengo un gran aprecio por todo el apoyo que me supo brindar durante mis estudios en la Universidad de Berkeley. Hasta ahora seguimos siendo muy amigos.
3. ¿Cómo nació el interés por la música afroperuana que dio como resultado Perú Negro y cómo crees que toma el público norteamericano la incorporación de esos elementos? He leído críticas muy buenas.
La música afroperuana y la música norteña han sido siempre mis dos géneros favoritos en lo que se refiere a la música de nuestro país. Por ello, me alegré mucho cuando Miguel Harth-Bedoya me hizo este encargo. Él normalmente no suele hacer requerimientos específicos al encargar una obra nueva, pero en esta ocasión me pidió una obra que rindiese homenaje a la música afroperuana y que incorporase algunos instrumentos típicos de este género musical. La obra, además, iba a ser estrenada con ocasión del centenario de la Orquesta Sinfónica de Fort Worth. “Perú Negro” se inicia con un pregón que se transforma luego en un Toro Mata. Le siguen Ingá, Le dije a papá, un segundo pregón y finalmente el Son de los Diablos. Dura 17 minutos en total y está escrita en un solo movimiento. Las transiciones entre secciones son, por lo general, muy sutiles de manera que son prácticamente imperceptibles. En ella uso quijada de burro y cajones, además de otros instrumentos de percusión muy coloridos como la matraca, la lámina de trueno, la cabasa y los cencerros. El verdadero reto para mí fue integrar los elementos de la música afroperuana a mi propio lenguaje musical de manera que el resultado no fuese una mera reproducción de nuestro folclor sino algo nuevo y original. En otras palabras, el resultado es una obra muy personal pero que al mismo tiempo se nutre de la rica herencia del folclor afroperuano. La crítica recibió la obra con los brazos abiertos e inclusive uno de los críticos dijo que se trataba de una obra digna de un lugar permanente en el repertorio orquestal. Me parece que el público norteamericano, al no tener ningún conocimiento de nuestro folclor, tomó a la obra por lo que es: una composiciónn sinfónica contemporánea y ecléctica, que fusiona elementos e instrumentos de la música occidental europea con un tipo de música que a sus oídos resulta exótico. Todo esto les resultó atractivo e interesante.
4. Aunque hay muchos compositores peruanos dedicados a la música contemporánea en la actualidad, es poca la promoción que se hace de ellos. Hay también la idea que es un tipo de música difícil de entender para el público, lo que complica un poco más las cosas, sin embargo el éxito de tu trabajo demuestra que es posible tener una aceptación. ¿Tienes alguna idea del estado actual de la composición de música contemporánea hecha por peruanos, qué sientes que es lo que falta hacer?
La música de los compositores contemporáneos peruanos se conoce poco tanto en el Perú como en el extranjero. Los que radican en el Perú están obligados a tomar varios puestos como docentes en diferentes institutos y universidades, lo cual les deja muy poco tiempo para componer. La docencia es una parte importante de nuestra profesión, pero se tiene que encontrar un balance que le permita a los compositores ejercer su profesión y de esa manera expandir el catálogo de obras peruanas. ¿Por qué consideramos a países como Alemania, Francia, Italia, Rusia, Estados Unidos y, más recientemente, Finlandia como grandes potencias musicales? Estos países no sólo tienen una larga tradición de apoyo a la cultura, grandes orquestas y conservatorios prestigiosos; también tienen una larga lista de compositores que han dejado un legado musical de impacto global. El Perú tiene un largo camino por delante en este sentido, y otros países de la región como Argentina y Brasil nos llevan una gran ventaja. En otras palabras, el Perú no va a lograr establecerse en el ámbito de la música arte únicamente construyendo teatros e invitando a luminarias internacionales a que vengan a tocar por unos días, tiene que haber un compromiso de apoyo a sus creadores ya que éstos son los que van a forjar nuestro legado musical permanente.
Es cierto que existe una percepción de que la música contemporánea es difícil para el público, pero éste es un problema que no se limita al público ya que inclusive muchos músicos peruanos no tienen interés en tocar obras contemporáneas. La música, para mantenerse viva, tiene que seguir creándose. Actualmente las salas de concierto son museos. Siempre es fascinante visitar un museo, pero también tiene que haber un ala contemporánea. Se necesita tener un Conservatorio Nacional de Música y una Escuela Nacional de Folklore con una infraestructura similar la del Gran Teatro Nacional. Se necesita integrar o por lo menos establecer canales de comunicación entre el conservatorio y la Orquesta Sinfónica Nacional. Se necesita tener un plan educativo de aquí a 30 años independientemente de quien esté gobernando y que integre también otros géneros musicales como el Jazz y la música popular, además de la música clásica y el folclor peruano. Se necesita unificar los esfuerzos de los tres sistemas de orquestas juveniles que actualmente coexisten en el Perú para poder obtener resultados significativos. En resumen, se necesita lucidez y una visión clara que deje a un lado intereses personales y que trabaje por el bien común.
5. ¿Hay posibilidad de ver Perú Negro en Lima pronto?
No tengo conocimiento de que la obra se haya programado en el Perú, pero yo he colaborado en varias oportunidades con la Orquesta Sinfónica Nacional y le tengo una gran estima a sus músicos y director, una estima que, creo, es mutua, así que no tengo dudas de que en algún momento ellos se animarán a tocar esta obra en Lima.
6. Miguel Harth-Bedoya ha dirigido la obra, veo que trabajas hace mucho con él, que tan importante ha sido en tu trabajo?
A Miguel lo conozco desde que él fundó la Orquesta Filarmónica de Lima allá por el año 94, cuando yo estaba en cuarto de secundaria. Miguel me invitó a trabajar como asistente en la biblioteca de la orquesta, lo cual me permitía asistir a todos los ensayos y conciertos, además de tener acceso a la biblioteca. Esos años formativos fueron determinantes y fue ahí cuando me enamoré de ese maravilloso instrumento que es la orquesta sinfónica. Muchos no saben que Miguel está promoviendo la música peruana y latinoamericana activamente en el extranjero a través de dos organizaciones: Caminos del Inka, una organización sin fines de lucro, y Filarmonika, su casa editorial. “Perú Negro” es sólo la última en una larga serie de colaboraciones que hemos tenido a lo largo de los años. Se trata, además, de la tercera obra que me encarga. La primera fue “Fiesta!” para el centenario de la Sociedad Filarmónica de Lima, y la segunda fue “Lago de Lágrimas”, mi concierto para flauta y orquesta. Miguel me ha abierto las puertas del mercado internacional al programar continuamente mis obras en países tan diversos como Chile, Noruega, Estados Unidos y Australia, lo cual ha generado un gran interés en mi trabajo. No hay duda de que su presencia ha dejado una huella indeleble en mi evolución como compositor y que ha causado además un impacto increíblemente beneficioso en mi carrera.
7. Finalmente tu música (conozco sólo un disco llamado Musuq Peru) es bastante experimental, por usar un término, hay bastante riesgo, en ese sentido es música que estéticamente plantea cosas nuevas. Creo que la música peruana siempre ha tenido eso, mucha inventiva, desde toda la música de la generación de los 50s hasta el rock de los 60s e incluso Chabuca Granda, la cumbia de los 70s. Y es algo que pienso deberíamos empezar a destacar, nuestro principal poeta, Cesar Vallejo, es un poeta vanguardista. Tú te sientes parte de una tradición peruana? ¿Te reconoces en la historia de la música peruana? ¿Como ha sido tu relación con la tradición?
Mi obra es bastante ecléctica, de manera que ese disco sólo refleja uno o dos aspectos de mi labor creativa. Como creador siempre me interesa experimentar e investigar, mis “15 estudios para octeto de cuerdas” van en esa dirección. Otras obras como “Fiesta!”, por ejemplo, a pesar de ser experimentales también (en ella integro elementos de Trance y Techno), le resultan atractivas a un público más amplio porque emplea elementos que son familiares al oyente no especializado. La herencia musical peruana es imposible de ignorar por su riqueza y tradición, de manera que ella siempre va a estar presente en mi trabajo. Somos, además, un país de muchas razas, descendientes del Imperio más sofisticado de Sudamérica, precedidos por una historia milenaria y con un pasado extremadamente violento (la conquista), que ha dado origen a la historia moderna de nuestro país. Somos una caldera de culturas, y mi trabajo quiere abrirse a muchas influencias tanto internas como externas. Soy peruano pero también aspiro a ser universal, y sí, siento que estoy construyendo sobre el trabajo que otros peruanos han realizado en el pasado. Yo no puedo determinar cuál es ni cual será mi lugar en la historia de la música peruana -creo que es demasiado temprano para eso- pero sí puedo decir que el Perú es y será parte de mi labor creativa siempre. Un solo compositor no hace a un país, de manera que necesitamos apoyar y descubrir el trabajo de los hombres y mujeres que ahora mismo están forjando nuestra tradición. Estas palabras suelen caer en oídos sordos, pero sé que por ahí hay un lector joven, que aún no ha perdido sus ideales, cansado de la mediocridad y dispuesto a efectuar un cambio. El que tenga oídos para oír, que oiga. (Luis Alvarado)
miércoles, 5 de septiembre de 2012
MÚSICA PARA UNO: Leopoldo La Rosa y los orígenes de la música experimental en el Perú
MÚSICA PARA UNO
Leopoldo La Rosa y los orígenes de la música experimental en el Perú
Por Luis Alvarado
(Publicado en revista Hueso Húmero N° 59 Junio 2012)
En 1999 el sello discográfico italiano Alga Marghen, publicó un disco llamado Rumori alla Rotonda, que incluía piezas en vivo de John Cage, Juan Hidalgo, Morton Feldman, Leopoldo La Rosa y Walter Marchetti. Se trataba de la grabación entera de un histórico concierto de 1959, realizado en la Rotonda del Pellegrini, en Milán, Italia, y que veía por primera vez la luz pública. Sorpresivamente el nombre del peruano La Rosa, se hacía de un humilde espacio, como pionero, en la vanguardia musical internacional. Hubo que esperar algún tiempo para que algunas copias lleguen a Lima. El propio Leopoldo se enteró de la existencia de dicho álbum por el compositor Alejandro Núñez Allauca (radicado en Roma) y fue él quien le hizo llegar un disco y lo puso en contacto con Gabrielle Bonomo, responsable de la publicación.
Por Luis Alvarado
(Publicado en revista Hueso Húmero N° 59 Junio 2012)
Juan Hidalgo, Leopoldo La Rosa, Walter Marchetti y John Cage
martes, 29 de mayo de 2012
ENCUENTRO DE DOS MUNDOS: EDGAR VALCÁRCEL Y LA NUEVA MÚSICA EN EL PERÚ
Publicado en Hueso Húmero N°55 – Junio 2010 – Lima-Perú
Por Luis Alvarado
Aún cuando podamos afirmar lo penosa e ingrata que ha sido la relación de los compositores peruanos de música culta con su entorno, no podemos negar que la carrera del puneño Edgar Valcárcel ha sido una de las más aplaudidas y celebradas. Valcárcel ha sido (junto con Celso Garrido-Lecca) uno los compositores peruanos más exitosos de su generación, uno de los más prolíficos, más homenajeados, más nombrados. Y sin embargo su obra se ha mantenido como un secreto, inédita y sólo accesible cuando cada muerte de obispo alguien se animaba a interpretarla en Lima. Una contradicción que quizá sea uno de los rasgos que más defina la composición erudita nacional. Por si fuera poco, recién a sus 75 años, y como parte de un homenaje que le dedicó el Centro Cultural de España en Lima, pudo ver finalmente editado un disco compacto con sus composiciones.
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